El reencuentro con el mar, siempre como un viejo amigo que conoces de hace tiempo, al cual reconoces sus sonidos como cantos, el que siempre saluda de la misma manera y no cambia. Tal vez por eso siempre viajamos mucho para verlo, y seguiremos haciéndolo. Para volver a sumergirte en esos recuerdos compartidos.